Continúo mi viaje por aguas desconocidas, pero que en cierta medida me recuerdan a otras por las que he transitado.
Mi destino: la Isla de la Evaluación.
En esta etapa de mi viaje he podido reflexionar sobre los aspectos más formales a la hora de programar: el currículo y la evaluación.
Mi paso por el curso me está haciendo recordar proyectos que he llevado a cabo en cursos anteriores. Hace un par de años llevamos a cabo un proyecto que llamamos "Miranda's Island" en el que los alumnos eran piratas que llegaban a una isla que escondía secretos y misterios. Esta isla contaba con distintos puntos a los que los alumnos podían viajar, cada uno al ritmo que quisiera y en el orden que quisiera. En cada uno de los puntos de la isla había actividades diferentes, cada una dedicada a un tipo de inteligencia (aprender una canción, bailar, conocer la historia de personajes que habían pasadlo por allí, seguir coordenadas para encontrar un tesoro, clasificar animales que se encontraban en la isla...) Todos los viernes los alumnos viajaban a la isla e investigaban desde el área de Inglés. Nuestro objetivo era favorecer el aprendizaje utilizando inteligencias múltiples, que ellos eligiesen su itinerario, que fueran protagonistas de su viaje y que el inglés fuese la lengua que se utilizase en esas sesiones. El resultado era genial y deseaban con todas sus fuerzas que llegase cada viernes.
Pequeña explicación y fotos del proyecto Miranda's Island
Ahora, con la perspectiva del tiempo y lo que he ido viendo en el curso, creo que la idea era buena y estaba ahí "el germen" del aprendizaje a través de paisajes pero faltaba darle un poco de forma: cómo se iba a evaluar, la temporalización de las actividades...
El haber completado esta parte me ha hecho ver qué cosas fallaban o qué cosas podría cambiar de aquella experiencia para enriquecerla y hacerla más útil, aunque en su momento logramos el objetivo que nos marcamos: que los alumnos usasen el inglés para comunicarse y que pusiesen en práctica contenidos trabajados en todas las áreas.
Una de las cosas que se podría mejorar de aquel proyecto es la evaluación. Si hubiésemos hecho hincapié en un abanico más amplio de estándares a evaluar, la experiencia habría sido más enriquecedora.
Las posibilidades a la hora de evaluar además serían enormes ya que hay muchísimas herramientas que podríamos haber incluido y que encajan muy bien con el tipo de metodología que se emplea en los paisajes de aprendizaje:
- dianas de evaluación.
- co- evaluación entre compañeros (ya que trabajaban organizándose de forma libre como grupos, parejas...)
- escalas de evaluación con caritas de diferentes colores (para la autoevaluación).
- podríamos haber incluido rúbricas de cada una de las actividades.
- diarios de aprendizaje que recogiesen sus experiencias en la Isla o que respondiesen a enigmas y preguntas que les planteásemos relacionadas con los contenidos.
- usar "exit tickets" al finalizar la clase para que cada alumno escribiese algo nuevo que hubiese aprendido en esa sesión.
Todas estas herramientas son las que suelo usar yo en mi día a día en clase. De hecho una de las que más uso son los "exit tickets". Cada alumno tiene un ticket y al finalizar la clase lo completan contestando a la pregunta que lanzo (por ejemplo tres palabras nuevas que hayan aprendido en esa sesión, o una frase con la estructura gramatical que estemos dando...). Los recojo y después tengo una hoja por cada alumno donde pego sus tickets. Esto me permite ver su evolución a lo largo de la unidad.
En los paisajes se me ocurren principalmente tres herramientas que creo que funcionarían muy bien y que son las que incluiré en mi diseño:
1. Rúbricas: creo que es una herramienta de vital importancia. En primer lugar porque ofrece información completamente objetiva, no da lugar a muchas dudas. En segundo lugar porque se pueden exponer en clase y los alumnos, antes de comenzar la tarea, saben lo que se espera de ellos.
2. Autoevaluación: me parece indispensable que, además de recoger las actividades que haya llevado a cabo el alumno, haya un momento para la reflexión sobre el propio aprendizaje. Que cada alumno se pare a pensar en qué ha aprendido, cómo lo ha aprendido y qué más le gustaría aprender. En mi paisaje lo incluiré como un diario de aprendizaje.
3. Portfolio: que recoja sus aprendizajes y sus sensaciones en relación a lo aprendido. Este portfolio puede ser desde una carpeta con sus actividades y reflexiones, que recoja la evolución a lo largo de la unidad, hasta algo más manipulativo. En mi caso harán una caja de herramientas del científico donde incluirán objetos o dibujos relacionados con la unidad (justificando su inclusión), vocabulario aprendido, qué les ha interesado más, qué más les gustaría aprender...
Cuando empezamos a aplicar metodologías más activas o un poquito diferentes, a veces, es un mundo ajustar los contenidos propios del currículo, surge el miedo de "a ver si no voy a cumplir con los contenidos marcados..." o incluso algún compañero pone en duda que cubras el currículo (tengo que decir que afortunadamente son los menos).
En este tramo del viaje ha sido genial ver cómo puedes encajar perfectamente los estándares de evaluación dentro del diseño del paisaje y de las actividades. Todo queda ajustado y justificado, sin necesidad de hacer clases meramente teóricas e implicando a los alumnos.
Con un paisaje se puede conseguir la tan ansiada evaluación continua, se pueden detectar en todo momento las necesidades que van surgiendo y da una visión mucho más personalizada del proceso de aprendizaje de cada alumno. Puedes saber el punto exacto en el que necesitan ayuda y qué tipo de ayuda les hace falta.
Cuando empecé el curso, una de mis mayores dudas era ¿cómo se va a poder evaluar todo esto? Me parecía un mundo, mucho "lío" con cada alumno haciendo una tarea diferente, cada tarea con una evaluación independiente... Una vez que he llegado a este punto del curso, no he llevado a cabo un paisaje de aprendizaje completo pero sí me he animado a hacer alguna sesión en mi aula proponiendo actividades que se ajustasen a diferentes estilos de aprendizaje y diferentes peldaños en la taxonomía. Mi sorpresa ha sido que los alumnos han estado totalmente entregados a las tareas, han disfrutado, han aprendido y para mi no ha sido complicado corregir y tener una visión mucho más rica de cada uno de ellos.
Seguimos avanzando en este recorrido, con la misma ilusión y entusiasmo del primer día, con las ideas mucho más claras y con unas perspectivas geniales.





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